Las que siguen son palabras de Moriana y Serena Zitarrosa pronunciadas en el acto fundacional, justificando los cinco objetivos de la Fundación Alfredo Zitarrosa (10 de marzo de 2004, Sala Municipal Alfredo Zitarrosa de Montevideo):

“Sentimos con gran respeto, honor y responsabilidad, el hecho de tomar aquella antorcha encendida por las principales figuras de nuestro quehacer artístico y cultural. Aquella primera fundación es una gran inspiración, una idea demasiado bella para ser abandonada. Hoy recogemos el guante, con nuestra madurez asumida y la dignidad que la tarea merece.

Porque hace falta, porque sentimos que la vida se agita nerviosa si no está, si no comparece. Porque sentimos que hacen falta sus manos en la bandera, en la guitarra, su voz en la consigna, en el canto. Creemos que el mejor honor , el mejor homenaje que le podemos hacer es mantener en hechos sus palabras, sus ideales, sus luchas y desvelos.
Hace falta más que nunca... no tan solo como un recuerdo entrañable, sino como una presencia constante a través de toda su obra, necesaria más que nunca en estos tiempos de olvidos, de valores rotos e impunidades.

De algún modo nosotros estamos recogiendo aquel primer impulso, vivificándolo y dándole un nuevo marco en la ley de fundaciones. Estamos tomando la bandera, el honor de continuar con esta bella idea surgida espontáneamente en aquel año 1989. 15 años después, ciertamente sentimos que hace más falta que nunca y que su mensaje es tan vigente como siempre.

Porque no es solo su voz, es su mensaje oportuno, su presencia justa que nos hace falta. Es su referencia impecable la que hoy tomamos como eje de esta fundación, como homenaje vivo, inaplazable, para que sus manos sigan en la bandera, sus piernas en la marcha, el gesto de su cara en honda preocupación de sus hermanos. Esta institución será sus manos, sus piernas. Nuestros rostros serán sus mejores testigos.

No se trata esta fundación y mucho menos este evento, de una apología de su figura. No se trata de felicitarnos. Simplemente sentimos profundamente la responsabilidad de seguir con esta tarea.

Para nosotros, la fundación es algo que asumimos con gran responsabilidad, con gran compromiso. Esta fundación surge en honor y homenaje a Zitarrosa, como proyección de su dimensión humana.

Es una forma de canalizar nuestro amor por él, de la manera que entendemos más justa.

Como no puede ser de otra manera, tratándose de una institución que lleva el nombre “Alfredo Zitarrosa”, los objetivos de esta fundación son de carácter social, cultural y de promoción de valores y principios humanos. Creemos en el ser humano. Tenemos la convicción de que mediante la sensibilidad y el desarrollo de la creatividad se dignifica al Hombre, se cambia el mundo, la vida, nuestro destino...

Esta fundación será un núcleo generador de ideas y proyectos, un lugar de participación para todos aquellos que sientan vocación de compromiso con los objetivos trazados.
Como es natural y esperable, una de nuestras tareas fundamentales será velar por lo que representa y defiende su obra y su palabra. Esta misma institución se sustenta en este mensaje de humanismo.

Es así que el primer objetivo de esta Fundación es:

Investigar y profundizar en el conocimiento de la vida y la obra de Alfredo Zitarrosa.

Pero más allá de difundir la obra de Zitarrosa, una de las principales prioridades es generar a corto plazo, espacios de apoyo a los más humildes y necesitados, atendiendo especialmente a los niños, sobretodo en lo que tiene que ver con la sensibilidad, con el desarrollo cultural y la creatividad a través de las artes. Lamentablemente se cuentan por miles los niños de este país, carenciados de pan y abrigo. Se cuentan por miles los carenciados de ese otro pan, de ese otro abrigo: la cultura, el afecto, los valores.

“Me emocionan, [...] en primer lugar, los niños. Pero me importa todo [...]. Me emocionan las cosas. Un buen cantor en el escenario, y no me refiero a mí. [...] Todo importa en la vida. Los niños [...] en primer lugar, pero me importa mucho el tema social, es decir, me interesa mucho la gente humilde, los humildes, la gente de abajo. El trabajador en primer lugar, pero hasta el lumpen me interesa, el delincuente también. Ni hablar los artistas, claro, [...]. Pero los humildes, la gente que sufre en general [...]”
[Zitarrosa entrevistado por Pedro Espinosa en Buenos Aires, 1976.]

Esta misma sensibilidad con la que él nos habla, esta misma sensibilidad que lo caracterizó a lo largo de toda su vida no solo como artista sino como ser humano, es parte de nuestro mensaje.

Entendemos la sensibilidad no solo como un abrirse al mundo, a la percepción de los demás, al sentido estético, sino como ordenador de nuestras actos, para que en nuestro trabajo, en nuestra militancia diaria por la vida demos lo mejor para los demás, dando lo mejor de nosotros mismos. Porque sentimos que el dolor del otro es más propio que ajeno, cuando el otro es parte del nosotros. Hablamos de sensibilidad como sentido ecológico, como sentido de solidaridad, de verdadera fraternidad.

“Soy muy optimista, creo en la gente, y me interesan los humildes porque muchas veces son los primeros en perder la fe. Acaso la sociedad no los provee de los medios necesarios para mantenerse limpios y tener fe en el futuro hasta el fin de sus días. Pero mi tarea como cantante y como ser humano en general es la de aportar al humilde, al desvalido, [...] hacer de modo que el desvalido sienta que no está desvalido, y que no depende su valor de sí mismo solamente sino del conjunto de los seres vivos, y en particular claro, me refiero a los Hombres, a los seres humanos. Tal vez porque yo fui un niño desvalido y fui muy querido, muy amado, por gentes que me protegieron. Fui muy amado de niño, afortunadamente [...]”
[Zitarrosa entrevistado por Pedro Espinosa en Buenos Aires, 1976.]

Creemos en la cultura como forma de ayudar al desvalido como forma de lograr que él mismo mejore su calidad de vida, especialmente a través de las artes, que apelan a la creatividad, a buscar lo mejor de nosotros mismos.

Entendemos que la creatividad es todo aquello auténticamente nuestro, lo más noble y puro que podemos dar, es lo más valioso de nosotros mismos, nuestra savia hecha frutos. Pero si la savia tiene vida es porque nuestras raíces se hunden en la tierra para nutrirse de aguas profundas: nuestras mejores tradiciones culturales.

“Todo ser humano es un creador. Es una imagen, al menos, viva y activa de la capacidad de creación. Yo no miro nada en torno a mí, muchas veces, que no sea obra del Hombre, de todos los Hombres del mundo, y eso es maravilloso. Que la gente entienda eso y que se respete a sí misma. Un ama de casa es un ser creador. El solo hecho de saber como se rompe un huevo y como se fríe, para que los niños disfruten de esa comida es un acto de creación y eso es muy respetable. Es lo más hermoso de la vida. [...]”
[Zitarrosa entrevistado por Pedro Espinosa en Buenos Aires, 1976.]

“Yo estoy seguro que el futuro es de los humildes, pasando por toda la escala de los humildes posible. Desde el humilde ante Cristo al humilde ante la ley del Estado. Desde el humilde que se siente reivindicado por Nietzsche hasta el humilde de corazón que se siente uno más en el conjunto de los que trabajan y producen. Siento que el futuro es de los humildes y como soy un humilde más, estoy seguro de que vamos a triunfar, más allá de la muerte.”
[Zitarrosa entrevistado por Gerardo Sotelo en Buenos Aires, 1983.]

Creemos en el futuro, creemos que es posible un mundo de hombres y mujeres dignos, íntegros, con sentido ético, que es ese otro sentido estético del alma.
Por eso, el segundo objetivo de la fundación es:

Promover y realizar acciones y actividades tendientes al desarrollo pleno del ser humano, prestando especial atención a los niños, a los humildes y desamparados.

En ese sentido creemos en el arte -no como arma propiamente- pero sí como herramienta para el cambio.

“La canción en todo caso no es un arma, ni hablar, porque primero es un hecho estético, una especie cultural. [...] Y como especie cultural, es un instrumento, como azadón (un instrumento de labranza) que sirve en el campo para airear la tierra.”
[Zitarrosa en Revista Éxodo, Guadalajara, Jalísco, México, 1979.]

Creemos que la cultura –y el arte en particular- es una gran construcción histórica, la mayor obra colectiva de la humanidad.

“El arte no ha de ser utilitario, pero tampoco un simple divertimento. Es vida, tanto en su producción como en su goce, hasta en el goce político de una obra de arte, vida siempre...El arte es vida sostenida, concentrada, propuesta, ahorrada para los demás. Viene de los demás y va hacia ellos como en un vaivén: es intemporal pero no ahistórico... un producto específico de la especie hecho para la conservación de la especie.”
[Zitarrosa entrevistado por Saúl Ibargoyen en México, 1982.]

La cultura es el gran unificador de la sociedad, lo que nos identifica como seres humanos, como pueblo, como individuos. Es nuestra imagen más auténtica, es lo que nos hace partícipes de nuestra propia identidad. Y esto contrasta con el facilismo de consumir todo lo que se nos trae de afuera e intenta mantenernos bajo una cultura dominante –vendida por globalizante- impuesta foráneamente, y que se niega a colocarse en igualdad de condiciones ante nuestra propia cultura, como forma de mantener su poder hegemónico. Nuestras raíces nos traen aguas profundas, esa es nuestra cultura, la que debemos cultivar.

“Los cantores populares, caso de la mayoría de nuestros cantores del Uruguay y de la mayoría de los cantores argentinos, peruanos, venezolanos, brasileños, ecuatorianos, colombianos del presente, dignos de tal titulación, es decir, dignos del título de cantores populares, fundamentalmente tratan de los problemas de sus pueblos respectivos, que suelen ser comunes. Suelen ser los mismos problemas en mi país, en Colombia, en el Perú, en Brasil, en Argentina, en Chile, en Venezuela. [...]
Muchos somos que no solamente hacemos de esto una profesión, sino que tenemos auténtica vocación. Y que de algún modo representamos, cada uno de nosotros, una faceta de ese mundo variado y tan ancho, [...] de la canción popular hispanoamericana [...] que abarca innumerable cantidad de nombres [...]
Puesto que el nuestro es un continente balcanizado, [...] es frecuente que un cantante venezolano no conozca, por ejemplo, a Atahualpa Yupanqui, un maestro de la canción campesina [...] un peruano, un colombiano, o que no conozcan a Violeta Parra, en fin, que nos ignoremos un poco por el hecho mismo de que consumimos música importada. También es fácil confundir [...] lo auténtico de lo que no es tal entre todos nosotros...”

[Zitarrosa entrevistado por José Luis Izaguirre en Radio Peninsular de Madrid, 1976.]

Pero al mismo tiempo que nos reconocemos en nuestras propias fuentes como uruguayos, aprendemos a encontrar nuestro lugar como latinoamericanos que somos también y por eso la necesidad de propiciar y difundir no solo nuestra propia cultura comarcana, sino la de nuestros países hermanos que también son parte de nuestra identidad.

“Hablando siempre del “canto popular” –donde yo incluiría la mayor variedad de géneros posible [...] las canciones (la música) latinoamericanas, al tiempo que nos representan fuera de nuestro ámbito, también nos reúnen...”
[Zitarrosa en sus notas “El oficio de cantor”, Montevideo, 1970]

Es así que el 3º objetivo de esta fundación es:

Promover, defender y apoyar la difusión de la cultura en sus más diversos aspectos:

i) La obra de Alfredo Zitarrosa;

ii) La obra de los artistas nacionales, en especial el apoyo a los jóvenes talentos incentivando particularmente aquellas más excelsas expresiones de la estética;

iii) Todas las expresiones artísticas tales como la música, la poesía, la literatura, el teatro, la danza, la comunicación social, etc.. tanto nacionales, autóctonas, como regionales, tradicionales y latinoamericanas en general.


Creemos en la cultura como el transmisor por excelencia de los grandes valores.

La auténtica cultura, aquella que es coherente con la vida, siempre será un mensaje de humanismo, un puente tendido entre los hombres, un lazo de hermandad.

“Un artista, creo yo, debe tener una ideología coherente. [...]. Cuando el artista tiene una ideología, y esa ideología es coherente, (tiene que ver con la vida), ese artista tiene un colega en cualquier artista del mundo que sea verdaderamente artista. Cuando no, es un solitario que termina drogado, o se casa veinticinco veces, o se dedica a cambiar el auto todos los años [...]”
[Zitarrosa entrevistado por Pedro Espinosa en Buenos Aires, 1976.]

“Lo que queremos es una humanidad justa, una sociedad de hombres dignos de ser hombres entre los hombres. Es decir, en la que haya auténtica justicia, igualdad, incluso en el sentido cristiano; yo pienso en eso. La revolución es un acto de amor a la justicia, de amor al hombre, a la verdad, a la sociedad humana.”
[Zitarrosa en Revista Éxodo, Guadalajara, Jalisco, México, 1979.]

Ese fue su mensaje, tan vigente como siempre, su incansable compromiso. Responsabilidad que estamos dispuestos a asumir, hoy más que nunca, en estos tiempos de valores olvidados.

Me siento muy responsable de estar vivo y de lo que va a pasar en el futuro. Creo que de algún modo mi existencia tiene un sentido con referencia estricta a los demás, al resto de la gente y además al tiempo en que vivimos que sabemos que es muy difícil. Vivimos en tiempos de crisis, tal vez la más honda, la más profunda que ha vivido la Humanidad entera a lo largo de toda su historia [...]
[Zitarrosa entrevistado por Pedro Espinosa en Buenos Aires, 1976.]

Creemos que es posible, que si cultivamos nuestros valores más auténticos vendrá, “desde el fondo del tiempo otro tiempo”.

“A la luz de la simple y pura formulación humanista de la existencia, [...], se trata de sentir que todos y cada uno somos semejantes entre nosotros, me refiero a los seres humanos, y en general que lo más importante de todo es la vida. La emoción por la vida. Sentir que no hay cosa más importante que eso [...] La vida, la creación, la justicia, la libertad, son los grandes valores que uno defiende, que uno siente como su tarea. Aquello que debe decir una y otra vez aunque aburra [...]”
[Zitarrosa entrevistado por Pedro Espinosa en Buenos Aires, 1976.]

Y lo remarcó en su actitud diaria, especialmente en su obra. Incluso enfatizándolo y recordándolo al momento de presentar muchas de sus canciones, como en este caso:

“Hablamos nosotros en esta canción de la libertad concreta. Aquella que estamos dispuestos a conquistar y que para nosotros consiste en que todo ser humano, por el simple hecho de haber nacido, tiene derecho a su alimento, a su vivienda, a su trabajo, a su educación, a su higiene.”
[Palabras de Zitarrosa, antes de cantar “Doña Soledad” en Santiago de Chile, 1984]

Esta será también nuestra tarea, porque la cultura –la verdadera al menos- está siempre del lado de la vida. Es así que el 4º objetivo que nos hemos propuesto, consiste en:

Promover los valores humanos como la solidaridad, la justicia, la paz, la democracia, la libertad y la defensa de los Derechos Humanos. En particular los derechos de los artistas nacionales: Artistas Plásticos, Autores, Intérpretes, etc.

Finalmente, no sería coherente hablar de cultura, de valores, de la infancia, de nuestra identidad, sino preservamos para el futuro nuestro legado, para nuestros niños que son la esperanza naciente. Por esto es que el 5º y último objetivo de la fundación es:

Promover y apoyar la preservación y defensa del patrimonio cultural latinoamericano y uruguayo en particular. Especialmente del legado de Alfredo Zitarrosa, colaborando particularmente con el mantenimiento y preservación del Archivo Zitarrosa.”